PERSONAS CON FOBIAS, PUEDEN RESULTAR INCOMPRENDIDAS

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Las fobias son trastornos que provocan un miedo irracional y desproporcionado hacia algo, las hay de distintos tipos y generalmente tienen su origen en los patrones de aprendizaje en la etapa de la infancia, si bien la capacidad de sentir miedo es inherente y necesaria para adaptarnos y evitar el peligro, cuando este miedo se vuelve supera el límite entre un riesgo real y uno imaginario, se convierte en un problema de salud mental que debe ser tratado por un especialista.

Así lo dijo Luis Sergio Ponce Guadarrama, Doctor en Psiquiatría del Hospital General Regional 220 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Delegación Estado de México Poniente y agrega que la lista de fobias existentes es innumerable, sin embargo, entre las más comunes se encuentran la fobia social (miedo a ser juzgado en situaciones sociales), la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados), la agorafobia (miedo a los espacios abiertos), acrofobia (miedo a las alturas), aracnofobia (miedo a las arañas), belenofobia (miedo a las agujas), hematofobia (miedo a la sangre), entre otros muchas.

Los síntomas que definen a una persona fóbica, son que ante la presencia o simple idea del motivo de su miedo, presenta sudor frío, temblor de manos, sensación de ansiedad o nervios extremos, vacio en el estómago, aumento de las pulsaciones, visión borrosa, dificultad para respirar, tartamudez, aparición de algún tic e incluso perdida de la conciencia.

Estas reacciones, inevitables e involuntarias para quienes padecen la fobia, traen dificultades en las relaciones familiares, laborales y sociales, si quienes rodean al sujeto no son capaces de comprender su padecimiento, pueden generar sentimientos de incomprensión y rechazo, que al tratar de ignorar o minimizar el problema, causan inseguridad en el paciente fóbico, señala el doctor Ponce Guadarrama.

Para entender estos padecimientos, es necesario comprender cuál es su origen, y que el paciente fóbico se encuentre dispuesto a afrontar su problema para así brindar el tratamiento adecuado, el cual puede darse en tres vertientes principales: tratamiento psicológico, tratamiento farmacológico (medicamentos que pueden ser de utilidad en las momentos de mayor crisis) y terapia cognitivo conductual en la que se enfrenta paulatinamente al individuo, al motivo de su temor, permitiéndole racionalizar su miedo y fortalecer su seguridad para hacerle frente.

Cualquiera de estas alternativas, debe ser evaluada por un especialista de la salud mental, quien después de una evaluación física y psicológica, determinará el mejor camino a seguir para garantizar que el paciente domine con éxito y de ser posible supere su trastorno.

Debido a la naturaleza de estas conductas, es poco frecuente que quienes la padecen busquen ayuda profesional, sin embargo, el especialista del IMSS, recomienda que ante estas situaciones, los derechohabientes acudan con su médico familiar para que determine si es necesario que reciban atención psicológica o psiquiátrica.

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