CIRROSIS, UNA ENFERMEDAD CRÓNICA SILENCIOSA

alcohol

• La cirrosis es el término que se da a la inflamación y cicatrización del hígado, un órgano vital para el funcionamiento del organismo
El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano y en su estado normal es de consistencia suave y flexible; se conecta directamente con el intestino delgado por medio del conducto biliar, el cual transporta la bilis que se produce en el hígado hacia el intestino delgado, donde se usa para la digestión.

Explicó el doctor Oswaldo Sinoe Medina Gómez, epidemiólogo de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) No. 97 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que este órgano semeja un gran laboratorio químico para el cuerpo humano, entre sus funciones están: la producción de bilis (sustancia fundamental para la digestión de los nutrientes), ayuda a la degradación de los medicamentos y el alcohol, permite la producción de proteínas que ayudan en la coagulación de la sangre y almacena glucógeno, que sirve como combustible para que los músculos funcionen.

“La cirrosis es el término que se da a una de las enfermedades crónicas del hígado. Consiste en su inflamación y posterior cicatrización, cambios que alteran su funcionamiento normal. Aunque los desencadenantes de la cirrosis hepática son muchos, entre los más destacados se encuentran; el consumo excesivo de alcohol, la hepatitis viral crónica de los tipos B, C y D, enfermedades hereditarias o congénitas y la ausencia de ciertas proteínas y enzimas necesarias para metabolizar diferentes sustancias en el hígado” menciona el doctor Medina Gómez.

Por lo general la cirrosis se presenta de manera silenciosa y son muy pocos síntomas específicos, por lo que el diagnóstico se realiza de manera casual en un examen médico de rutina, mientras más lesionado se encuentre el hígado más síntomas aparecen, como la pérdida del apetito, náusea y vómitos con sangre, agrandamiento del hígado, coloración amarilla en la piel y la parte blanca de los ojos.

El tratamiento de la cirrosis depende de su origen o factor desencadenante, así como del tiempo que tenga la enfermedad y el daño sufrido por el hígado. Si se trata de una cirrosis alcohólica, se prohíbe el consumo de este tipo de bebidas y seguir una dieta balanceada. Si se trata de una cirrosis secundaria a la hepatitis viral, se emplean medicamentos para incrementar la respuesta de las defensas del cuerpo contra el virus. Cabe aclarar que si el daño del hígado es importante, será necesario realizar un trasplante.

Por supuesto que lo recomendable es prevenir este tipo de problemas llevando una vida sana con una alimentación balanceada, realizar ejercicio, evitar las bebidas alcohólicas y tener relaciones sexuales seguras que impidan el contagio de las hepatitis B, C y D además de acudir a su UMF a una revisión médica anual.

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