BUENA ALIMENTACIÓN Y CONSUMO DE ÁCIDO FÓLICO PROPICIAN UN EMBARAZO SALUDABLE

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• Una buena alimentación reduce las complicaciones del embarazo en un 50 por ciento

• El IMSS otorga una consulta médica y nutricional para garantizar el desarrollo del embarazo y del bebé

La alimentación antes y durante el embarazo es fundamental. En esta etapa, los nutrientes que tiene el cuerpo de la mujer son absorbidos por la nueva vida que está en desarrollo, por lo que se debe vigilar la nutrición de la madre desde por los menos tres meses antes de la planeación de éste.

La licenciada Montserrat Vallejo Vilchis, especialista en nutrición del Hospital de Gineco Obstetricia 221 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Delegación Estado de México Poniente indica que es importante la buena nutrición durante todas las etapas de la vida, sin embargo cuando la mujer entra en la etapa de gestación es vital proveer a la madre de una buena alimentación para que el bebé pueda desarrollarse de manera adecuada.

Señala que el consumo de ácido fólico –también llamado vitamina B9- antes y durante el embarazo complementado con una dieta balanceada, disminuye el riesgo para complicaciones durante el embarazo en un 50 por ciento y ayuda a proteger al producto contra malformaciones congénitas.

“La alimentación en una mujer embarazada se divide en tres fases trimestrales, ubicándola del primero al tercero, del cuarto al sexto y del séptimo al noveno mes, en donde cada uno cuenta con características propias al desarrollo del mismo. Así pues, es importante respetar el horario de las comidas dividiéndolas en cinco tiempos que corresponden al desayuno, al medio día un refrigerio, la comida, a media tarde un refrigerio ligero y por último la cena”, precisa la nutrióloga del IMSS Poniente.

En la fase uno se recomienda consumir alimentos que tengan alto contenido en hierro y calcio, durante el segundo trimestre se aumenta el consumo de calorías recomendándose tomar dos vasos de leche al día y consumir verduras verdes balanceando la alimentación habitual, ya que se requiere un aumento de 250 calorías en esta etapa, durante la tercera fase es importante que se consuma más carne, verduras, cereales (tortillas, pan blanco, arroz, papa, frijoles), huevo, pollo y pescado, por mencionar algunos.

Además recomienda realizar caminatas, ya que la última etapa del embarazo empieza con hinchazón en los pies. En ocasiones el aumento de peso es superior a lo recomendable que es máximo 12 kilos, por lo que adicionalmente debe evitar el consumo de embutidos como el jamón, salchicha y mortadela, que por su contenido de sal puede provocar la hipertensión y complicaciones para el embarazo.

La atención médica que brinda la delegación del el IMSS en el Estado de México Poniente a la mujer embarazada es integral y multidisciplinaria, el personal de salud lleva un seguimiento conjunto de control de peso, presión arterial; se establece una dieta de acuerdo al estado anímico y mes de gestación en la que se encuentra la interesada para garantizar un embarazo sano y por consecuencia un bebé saludable.

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